Calvario de la Virgen de Urcupiña

Para una mejor evangelización y enseñanza de la doctrina cristiana, los misioneros que llegaron junto a los colonizadores, vieron formas, maneras, lugares y tiempos para poder transmitir la enseñanza cristiana.

Después de la Guerra del Chaco las autoridades políticas y eclesiásticas, tenían la idea de construir una capilla en Sapinko, que ya había sido planteada por el Padre Cleto Bayá en 1897. Las dificultades que se presentaron fueron las presiones y amenazas de parte de los terratenientes que aparecieron con títulos de propiedad de esa zona. Fueron muchos los intentos, se dice que cambió tres veces de lugar, antes de que se realice su construcción actual. Impulsado por el P. Francisco Cano Galvarro y gestionando el proyecto de la construcción de una capilla, se logra tener de parte del gobierno cuatro hectáreas de terreno en el cerro de Cotapachi a manera gratuita.

En 1951 el Nuncio Apostólico Sergio Pignedoli y el Administrador Apostólico Francisco Bertoldo un 28 de agosto autoriza la construcción de la Capilla del Calvario. Recinto que recibe a miles de peregrinos, que en la parte delantera tiene un mensaje “Quasi palma exaltata sum in Cades”, cual palma soy levantada en el desierto de Cades.

Por el amontonamiento humano en torno al templete, mucha gente hizo de las suyas para sus negocios, quitándoles toda la religiosidad a los peregrinos que llegaban por miles. Por entonces el Párroco, P. Federico Torrico, inició las obras en el año de 1996 con el amurallado de 23 hectáreas de terreno para el Santuario de la Virgen y concluido por el P. Ángel Rodríguez. Año tras año, se ha escuchado muchas acusaciones entre las autoridades civiles y religiosas, en torno al Calvario de Urcupiña. “Para Dios nada es imposible, con este lema se hizo realidad esta obra magnífica, un centro de recogimiento espiritual, gracias al aporte generoso de muchas empresa y devotos de la Virgen. Por eso el Arzobispado declara a “Cota”, recinto sagrado y de recogimiento espiritual.

Mons. René Fernández Apaza, el 08 de julio de 1996, decreta:

1° Declarar recinto sagrado de oración y recogimiento espiritual a la zona cercada alrededor del templete de la Virgen de Urcupiña en el cerro de Cota.

2° Prohibir en dicho recinto la instalación de los puestos de venta y el ejercicio de transacciones comerciales, particularmente en el expendio de bebidas alcohólicas, así como cualquier otra actividad no concorde con la devoción a la Virgen María.

3° Poner el presente decreto en conocimiento de la Prefectura del Departamento y de las autoridades policiales y municipales para lograr su ejecución en la elaboración del mismo.

La comunidad del Calvario está conformada por todos quienes integran, comparten, viven y transmiten todo lo que acontece dentro del mismo, quienes se establecen y acogen para esta fecha en la serranía de “Cota” a todos los peregrinos y devotos de la Virgen, a la cabeza de la Iglesia.

Los picapiedreros son personas que se asientan en toda la colina del cerro de Cota, en un determinado lugar donde tienen una porción de roca, y durante la fiesta administran ese espacio llamado “minas”. Se van preparando con los materiales que van a utilizar. En su mayoría son familias humildes y de escasos recursos.

Los comerciantes que venden miniaturas en todo lo imaginario que puede aspirar el peregrino, se ubican también en el cerro de Cota.

Los lotes o terrenos que son lugares pequeños relativamente, donde la gente compra en miniatura una porción de terreno, según sus aspiraciones. Ellos tienen como material de préstamo, árboles, casas, la ch´alla, a la vez les entregan los títulos de propiedad a quien pida este servicio.

Los sahumadores cumplen el rol de ch´allar y sahumar y realizar oraciones a la Virgen. Los materiales que ellos tienen: un brasero, carbón, lo necesario para ch´allar, una cruz grande, un rosario grande, una campanita, serpentina, mixtura. Están vestidos a veces con ponchos y ch´ulos, las mujeres con polleras y mantas.

LA PEREGRINACIÓN AL CALVARIO

La peregrinación nace de la espontaneidad, de la pasión de sentir, aunque no comprenda, de experimentar en su vida, es un salto a la monotonía, una separación de la rutina y la vida cotidiana. La peregrinación comienza desde el momento mismo en que decide ir al encuentro de la Virgen, esto posibilita el encuentro consigo mismo, con la vida, con la historia, con la naturaleza, con el cosmos, con Dios, con los otros que también van en camino. Urcupiña es la experiencia de fe, donde ha encontrado la presencia de Dios y esta presencia se hace lenguaje por los mismos símbolos que hay en ella. Se lleva en la memoria uno de los momentos más hermosos del triunfo de la vida, con la satisfacción de haber llegado a los pies de la Virgen, se concretiza en objetivos representados en la imagen, piedra-agua y las miniaturas.

La partida, la peregrinación parte a las 00:00 horas desde la Plaza 14 de Septiembre, de la ciudad de Cochabamba. El Arzobispo encabeza la peregrinación junto a niños, jóvenes y adultos mayores, acompañando la cruz de la evangelización. En el trayecto que une Cochabamba con Quillacollo se instalan diversos puntos de acogida a los peregrinos.

La ruta sigue la Avenida Blanco Galindo, ocupando el carril norte, hasta llegar a la Plaza Bolívar que se encuentra en Quillacollo, de ese lugar muchos se dirigen hacia el Templo y otros hacia el Calvario, ubicado en el cerro de Cota. Después de un recorrido de 13 kms. Se llega a las 05:00 de la mañana al atrio del Templo San Idelfonso, la plaza se llena y no hay campo siquiera para sentarse, porque miles de personas realizan la vigilia, con las velas encendidas, esperando el saludo y bienvenida de la Virgen, representando una experiencia inolvidable.

El momento central de la experiencia es la Eucaristía, en consecuencia la fiesta de la Virgen comienza siempre con la celebración de la misa, reconociendo a la Virgen como Madre intercesora, patrona, integradora, milagrosa. Si hay oportunidad se tiene que confesar y luego comulgar con la conciencia tranquila. La misa es el momento de la promesa, es el tiempo más apreciado y valorado.

La romería central sale a las 9 de la mañana con la mamita de Urcupiña rumbo al calvario por la Avenida Martin Cárdenas. Esta procesión dura casi dos horas y va acompañada por autoridades civiles y religiosas, llevando los peregrinos a la Sagrada Imagen de la Virgen, con banda, bien custodiada, a su llegada se celebra la eucaristía solemne a las 11:00 de la mañana en la capilla del Calvario.

Más de un millón de peregrinos convierten la zona en un hormigueo humano, de movilidades y comerciantes. Durante todo el día los peregrinos acuden al calvario para orar, depositar velas, para extraer un pedazo de piedras obtenidas del cerro. Los peregrinos piden un capital para iniciar los negocios, dinero para ampliar, reparar, terminar una casa, saldar una deuda, una hipoteca, alimentos para que no falte en la familia, también curaciones de enfermedades, salud para toda la familia, solución de algún problema emocional, espiritual, paz y progreso para toda la familia, viajes al exterior, papeles para sus viajes, títulos universitarios, terrenos o lotes donde puedan construir su casa, automóviles, etc.

Las maneras y modos de pedir son diversos: Sacando piedras que existe en el cerro una inmensa cantera, llamadas minas, donde todo creyente con la ayuda de combos y cinceles tratan de sacar pedazos de roca, con mucho esfuerzo y fe, martillando y ch´allando las piedras de rato en rato. Estas piedras simbolizan el préstamo de plata o capital de la Virgen, para así hacer realidad sus anhelos de llegar a alcanzar el favor que están pidiendo y que el año siguiente tiene que ser devuelto con los agradecimientos correspondientes.